Debe haber pocos vínculos tan complejos como los de una madre con sus hijas e hijos. Basados en el amor, esos vínculos se entretejen con múltiples historias, encuentros y desencuentros.
Particularmente, me incomoda la imagen edulcorada que hemos mamado sobre las madres. Fotos de embarazadas a trasluz; mujeres bellas y rubias corriendo por los parques con sus hijitos; damas felices, impecables y maquilladas a las siete de la mañana, sirviendo el desayuno a sus hijos e hijas prolijas y educadas… En fin, no digo que no existan, pero la realidad es muy diferente de todo eso…
Los partos duelen, los chicos lloran y son caprichosos, se ensucian y no hay lavarropas automático ni jabón en polvo con súper oxígeno que nos saque el malhumor. Los amamos y eso es lo que nos permite a la luz del tiempo olvidar todo aquello.
Pero los hijos y las hijas no vienen con un folleto de instrucciones como los electrodomésticos. Aprendemos con ellos a ser madres, porque sólo somos madres cuando ellos y ellas aparecen en nuestras vidas. De repente un día, nos encontramos con un ser que depende absolutamente de nosotras PARA SIEMPRE. Quiere comer, tiene frío, cólicos, mimos, deseos, proyectos, gestos que nos molestan, amigos que no nos gustan… Son parte de nosotras y a la vez ajenos. Son unos otros y otras tan diferentes y tan parecidos. Tan nuestros y tan de nadie. Sufrimos sus dolores y gozamos sus alegrías, construimos los vínculos como vamos pudiendo, con más o menos miedos, con más o menos sesiones de terapia.
No se puede generalizar casi en nada, pero creo que en esta relación humana menos que en ninguna.
No todas las personas idolatran a sus madres, ni todas las madres darían la vida por sus hijos. Eso es mentira y la vida está llena de ejemplos que así lo demuestran, porque el famoso “instinto materno”, que nos metieron de prepo en la cabeza, es sencillamente una mentira. No existe tal cosa simplemente porque somos humanas y no animales.
¿Qué es ser madre? ¿Parir un hijo?¿Criarlo?¿Mimarlo?¿No ponerle límites?¿O ponerle demasiados? ¿Qué es ser Madre?
Pregunta demasiado grande, difícil de responder, por eso una publicidad no alcanza, ni un día que nos homenajee, ni un poema que nos ensalce.
Ser madre puede estar muy bien, pero lo que no debemos olvidarnos jamás es que ante todo somos mujeres y que en tanto nos sintamos bien con nosotras mismas, mejor relación podremos tener con nuestros hijos e hijas. Porque cuando el tiempo pase y ellos se vayan y ellas se independicen, nosotras nos vamos a quedar a solas con nosotras mismas y cuando nos miremos al espejo vamos a ver que ahí hay algo más que una madre, hay una mujer.
Así que Mamás, Mami, Feliz día.!!!
De la Red...