Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrificio, aguerridas y guerreras
que todo lo pueden.
Las mamás lloramos abrazadas a las almohadas cuando nadie nos ve, pedimos la epidural en el parto y puteamos en 17 idiomas cuando tenemos que poner el
despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta.
Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice enanos
o cuatro ojos, y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en
realidad querríamos tener el cogote del fucker pequeño verdugo entre
nuestras manos.
Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja
la nota, porque no saben cuantos metros mide el Aconcagua, que al final a
quien carajo le importa, pero no lo podemos decir.
No es que nos encante pasarnos horas en la cocina tratando de que el pescado
no tenga gusto a pescado y disimulando las verduras en toda clase de
brebajes, en lugar de tirar un Paty a la plancha, es que tenemos miedo de
que no crezcan como deben.
No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un saquito, es que
tenemos miedo de que se enfermen.
No es que los queramos más cuando se bañan, es que no queremos que nadie les
diga roñosos.
No lo hacemos por ustedes.
Lo hacemos por nosotras.
Porque ser una mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de
aspirinetas.
Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma.
Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran. NADA,
nunca jamás.
Ustedes nos hacen felices ...
... cuando les encantan nuestras milanesas,
... cuando nos consideran sabias por contestar las preguntas de los
concursos de la tele.
... cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan
la posibilidad de darles consuelo con curitas.
Ustedes nos hacen mejores.
Nos dan ganas y fuerzas.
Nos comeríamos un gurka crudo antes de que les toque un dedito del pie.
Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para
hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo culo.
Cantamos las canciones de Chiquititas, vemos Gran Hermano, escuhamos a Los
Piojos, compramos Nopucid y repasamos 500 veces la tabla del 2, arreglamos
el carburador para llevar a los pibes al fútbol y armamos 24 bolsitas con
anillitos y pulseritas, y tratamos de que la torta parezca un Pikachu y nos
buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al
psiquiatra y a los videos, y negociamos con los maestros y los acreedores, y
recortamos figuritas y nos ponemos lindas, y nos enojamos y nos reímos y nos
salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los
cuentos ...
Verlos felices, es lo que nos hace felices.
Por eso Todo.
Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch (como el velador que cayó
en combate en la última guerra de pijamas party), para que fuera un lugar
mejor para ustedes.
Todo lo que hago, lo hago por Ustedes, porque no sé que haría sin Ustedes, y
no lo quiero ni pensar.
Gracias por ser su mamá.
Gracias por hacerme importante.
Gracias porque esas cosas que hacen en el colegio con corchitos y escarbadientes , me van a servir para justificar casi todo.
primaria, son mis mejores medallas...
Gracias porque LAS AMO.
Y ese es el amor que me hace grande.
Lo demás es marketing.
MAMÁ







excelente, que mas puedo decir, tengo tres nenas, de 6,5 y 1 año y 9 meses, y todo lo que decis aca es verdadero. Por ahi lo triste es que nadie pueda reconocerlo, pero me conforma saber que todo los sacrificios,traeran sus resultados,y los hijos con este modelo de madre seran en el futuro mejores personas.gracias