Cuando llegue el día..
Cuando empiezas a venir; cuando en realidad, deseas ir.
Cuando empiezas a bajar; cuando en realidad, deseas subir.
Cuando empiezas a morir; cuando en realidad, deseas vivir.
Cuando empiezas a odiar; cuando en realidad, deseas amar.
Cuando empiezas a envidiar; cuando en realidad, deseas tener.
Cuando empiezas a temer; cuando en realidad, deseas valentía.
Cuando empiezas a añorar; cuando en realidad, deseas olvidar.
Cuando empiezas a alejarte; cuando en realidad, deseas integrarte.
Cuando empiezas a ocultarte; cuando en realidad, deseas mostrarte.
Cuando empiezas a rogar; cuando en realidad, deseas ser escuchado.
Cuando empiezas a someter; cuando en realidad deseas liberar.
Cuando empiezas a dolerte; cuando en realidad deseas aliviarte.
Cuando empiezas a culpar; cuando en realidad, deseas responsabilizarte.
Todo lo que desees está dentro de ti, vive en tu interior, y siempre te acompaña; tus hechos mentales son inherentes a tus acciones, y tus acciones a tus pensamientos, tus pensamientos a lo que aprendes, y lo que aprendes a lo que desees para tu evolución o retroceso; solamente tu vives lo que deseas.
Solamente cuando la vida misma te sorprende con un revés, es cuando entran en acción esos dones que llevas contigo.
Aprende de la adversidad, y comprende que solamente así, un ser sabe quien es y que puede dar de sí mismo.
No temas al escándalo y a la crítica, cuando tu camino sea para crecer sin herir a otras personas; cultiva tu creación y tu dominio, has oídos sordos a los que dicen que no se puede, y que nunca se pudo.
Porque hoy, seguramente el camino es arduo y tienes que luchar ¿Pero que batalla se ganó sin esfuerzo y sin que una parte de nosotros no cambie?
Nunca desistas ante la desesperación, porque no son los hechos de la vida, ni los demás los que luchan en tu contra, sino tú mismo.
Porque cuando te arrastras es muy fácil para los demás señalarte y criticar mientras murmuran a tus espaldas; pero cuando mantienes tus sueños y caminas en ellos, cuando obtienes el éxito... todos se preguntarán como lo has logrado y te mirarán de reojo sin decir palabra alguna que pueda modificar lo que obtuviste.
Conoce los límites de empezar y de llegar, dejando en el camino lo mejor para ti y para los demás; el éxito ajeno tomado como propio, es un logro vacío y erróneo, que te llevara a una cima inestable y problemática, pues el don no es tuyo y por ende no lo puedes robar, solamente puedes mentir que es tuyo, pero no puedes ocultar tus miserias delante de los que cultivan el arte de la sabiduría.
Guíate con práctica y ejemplo durante tu camino, no rechaces el éxito ajeno, porque las mejores ideas a veces se obtienen de un conjunto de mentes en armonía, y deseos de llegar a una meta segura.
Jamás termines con lo que el Buen Dios te ha dado para que aprendas en éste mundo: tus manos, tus piernas, tu cabeza, tu cerebro y tu alma.
No eres diferente a simple vista, lo que cargas interiormente es lo que te llevará dónde quieres ir.
Y si al final de tus días crees que todo ha terminado, sabe bien, que el tiempo siempre juega a favor del que se arriesga a quemar sus naves, y si comprendes que al que más tiene se le dará, y al que menos tiene se le quitará, comprendes también, que los dones que llevas tienes que cultivarlos para crecer, no para destruirte y destruir a los demás.
Pregúntale a alguien, si alguna vez pudo detener una ola con su mano, o pudo detener el viento con su cuerpo. Así mismo son tus pensamientos, palabras, hechos y deseos.
Y cuando llegue el día que mires alrededor y veas que todo pasó, te sentarás a mirar lo que has hecho y dirás ¿Esto lo hice con mis manos, mi tiempo, mi suerte y mis ganas? Y ni tú mismo creerás donde has llegado.
Si el Buen Dios te ha dado una bolsa de monedas, jamás la entierres, más bien espárcela en tus conocimientos y hechos, y tus conocimientos y hechos en tus pares; cuando se te pida cuenta, seguramente serás rico de todas las formas posibles y soñadas.
Reclama lo que es tuyo por derecho y trabajo, pero no regales a nadie lo que es tuyo, pues es impensable hacerlo, porque no puedes hacerlo. Cuando regalas algo que rueda en el mundo tu conocimiento te llevará a obtener una vez más lo que era de tu propiedad. Cuando esparces lo que no se ve, tu sabiduría y conocimiento no es regalado, más bien es un ejemplo de lo que eres, y lo que vivirá en el corazón de los que te han escuchado y comprendido.
© JESÚS ALEJANDRO GODOY








