Sexuar, erotizar, amar y ternurizar son parte del arte de construir intimidad, arte que requiere de la habilidad para erotizar la ternura, ternurizar la sexualidad y amorizar el sexo.
La sexofía occidental ha dicotomizado el amor y el sexo, ha satanizado el placer y sublimado el amor. El placer tiene sentido si hay amor, lo que hace sublime el sexo es la presencia del amor, pero no se concibe que el sexo haga bello el amor. Se tiene la idea maniquea que el sexo sin amor no es bueno, que el sexo por si solo es malo.
A los hombres se les ha enseñado a vivir el sexo genital y a las mujeres se les ha enseñado a amar y ternurizar. Tal como lo describe Helen Fischer (1999) "los hombres creen que el sexo se limita a tener un orgasmo. Esa es la diferencia… Las mujeres sitúan el coito dentro de un contexto físico más amplio… también insertan el sexo en un tejido emocional demás completo. Erotismo y sensualidad parece interesar más a las mujeres".
De esta forma hombres y mujeres parecen estar destinados al desencuentro. Las mujeres demandan un hombre que raramente tiene lo que necesitan, porque a los hombres no se les educó para ternurizar y amorizar el sexo y sexo y sexualizar el amor y la ternura. Lo que los buscan en las mujeres no lo encuentran porque a las mujeres se les educó para ternurizar y amar sin sexualizar.
En un estudio piloto con mujeres realizado con motivo del XI Congreso Colombiano de Sexología y Educación Sexual: "Erotismo, amor, ternura y sexualidad" (Romero, 2001) el 25% de las encuestadas reportó que "su vida erótica la siente monótona y le falta variedad ". El 58.3% de las mujeres "Deseaba que su pareja fuese mas tierna, afectuosa y cariñosa", el 66.7% "deseaba ser más tocada y acariciada por su pareja". El 58.3% de estas mujeres "les gustaría tener más contacto y caricias antes de la penetración en las relaciones sexuales" y el 58.3% "desearía que los contactos sexuales con su pareja fuesen de mayor tiempo".
Se evidencia la necesidad de ir más allá de la práctica genital. La mayor parte de estas mujeres tienen orgasmos sin embargo manifiestan insatisfacción en cuánto a la ternura, al contacto y al tacto. No cabe que es un llamado a los hombres y a ellas como mujeres que invita a reflexionar sobre la calidad de la intimidad, las relaciones sexuales y a la relación de pareja.
Cuerpo, emoción y conciencia son componentes claves del erotismo, que erotismo no se consigue aprendiendo posiciones gimnásticas, ingiriendo sustancias extrañas o usando prendas circenses, para ella el erotismo se consigue con una clara conciencia de la libertad para el goce íntimo (Londoño 2000). Las parejas se preocupan muchos de las técnicas para tener relaciones sexuales y de lograr recetas mágicas para mantener el encanto y el erotismo con base en unos principios que sustentan la vida sexual, vivir apoyados en ellos permitirían que cada quien y cada pareja fluya con su energía sexual.
María Ladi Londoño (2000) afirma: "El enriquecimiento erótico no se aprende en ningún curso teórico, su desarrollo es un espiral constante, podría decir que su aprendizaje dura toda la vida si subsiste el interés y es entendido como un proceso con la pareja o con cada nueva pareja, dada la subjetividad del placer. El erotismo florece con el afinamiento de la sensibilidad, con las expresiones y variaciones del placer deseado, siguiéndole el ritmo interno al deseo, a la excitación y dejando correr la ternura"
En otras palabras vivir gozosamente el erotismo implica dejarse llevar, ir con las danzas y ritmos naturales del erotismo, la ternura y el amor. Estamos bien hechos para sentir y vivenciar el erotismo, la ternura y el amor, pero las actitudes, temores, creencias y estereotipos aprendidos en la sociedad occidental respecto al amor y el erotismo dañan y perturban el natural fluir de nuestra capacidad para erotizar, ternurizar, amar y sexuar.
Los siguientes serían algunos de los principios que se propondrían:

  • Contactarse consigo mismo o misma, con el propio erotismo, las emociones, los afectos y las sensibilidades.
  • Ser auténticos y genuinos.
  • Vivir el aquí y el ahora.
  • Permitirse fluir con el deseo y las emociones.
  • Sentirse libre para sentir e imaginar, sentirse dueño o dueña de la posibilidad de imaginar, fantasear y jugar con la imaginería.
  • La única norma a seguir es: "no existe una norma a seguir y cumplir" (libertad).
  • Cada quien se encarga de sí.
  • No intentar encargarse del otro, ni ser un objeto complaciente que se olvida de sí.
  • Sentir el propio sentir y el sentir de la pareja, sentir y experimentar lo que estimula, lo que agrada, excita y es emocionante.
  • Sentir como el otro u otra siente con uno.
  • Compartir y comunicar lo que se siente, comunicarlo a la pareja, hacer saber los gustos, deseos, expectativas, fantasías etc.
  • Actuar, hacer y encargarse.
  • Activar e involucrar la mayor cantidad de sentidos (Vista, olfato, tacto, oído, gusto, piel, etc).
  • Experimentar, probar, ensayar y ampliar horizontes, descubrir el potencial erótico, no auto limitarse ni conformarse con lo obvio y rutinario.

Gran parte de los problemas de pareja se originan en que no saben "hacer el amor", pero no en sentido sexual, no saben ser constructores del amor. El amor se construye con actos de amor, lograrlo implica tener conciencia de ello. Una buena parte de las parejas no sabemos construir amor, un amor que sea único y especial, somos analfabetas emocionales, no sabemos hacer una amor que viva y cambie, que crezca y no se anquilose, que brille, que libere y no consuma, que de vida y no muerte, que produzca placer y no dolor.
El modelo de pareja y las concepciones posesivas de amor en que se basan los emparejamientos conducen a que el matrimonio no sea la mejor alternativa para la realización del amor y el erotismo. El modelo no funciona, no llena las expectativas de las personas y requiere de cambios. Se intenta construir pareja basándose en supuestos idealistas y estereotipados del amor y en una total ignorancia de lo que significa "hacer amor". Tenemos el reto de construir alternativas de vida de pareja que ofrezcan otras posibilidades a la pareja y al amor.
La mayor parte de las parejas parten de un sentimiento llamado amor que les conduce formar pareja, esta suele legalizarse con un matrimonio (para luego desparejarse), el paso siguiente es formar una familia a pesar del desemparejamiento que a la mayoría de las parejas maritales les ocurre (Londoño 2000). A pesar del fracaso del modelo tradicional marital las personas siguen intentando a través del matrimonio tradicional realizar sus necesidades de amor, erotismo e intimidad.
Por esta razón no creo posible tener relaciones sexuales con "el mismo entusiasmo, durante toda la vida y con la misma persona" si la pareja no ha elaborado y construido el amor y la intimidad emocional necesaria para la vida marital.
El amor es una construcción nunca acabada, que evoluciona y cambia, que vitaliza y activa la creatividad emocional y que transforma a los seres que lo experimentan.
Una adolescente respondiendo sobre lo que para ella era el enamoramiento dijo: "el amor es un sentimiento que te hace poeta sin tú serlo y te convierte en un pájaro sin que tengas alas". Reeditando su planteamiento que: "el amor es un sentimiento que despierta el poeta que a todos llevamos por dentro y que activa las alas que tenemos como pájaros del amor, el erotismo y la ternura".
Nacemos con un inmenso potencial para amar, ternurizar, erotizar y sexualizar, pero estos potenciales son sensibles al aprendizaje y a la educación. No será posible una sociedad sexualmente saludable si su gente no sabe amar, ternurizar, erotizar y sexualizar, y si la misma sociedad no institucionaliza una educación sexual que desarrolle estas potencialidades. Hace falta una educación sexual que forme para SER y que facilite el desarrollo de este potencial. Vivimos en una pobreza y analfabetismo emocional relacionado con lo erótico, el amor y la sexualidad. Hará falta apostar a la formación de seres humanos que aprendan amar con inteligencia emocional y a vivir realizantemente su erotismo.
Necesitamos una educación sexual intencionada y sistemática para el erotismo, el amor y la sexualidad, que forme seres humanos: Con capacidad de evolucionar, que disfruten del SER, que sepan reconocer su cuerpo como fuente de placer, que aprendan a sentir y expresar con el cuerpo que son, que desarrollen inteligencia para amar, erotizar, ternurizar y sexuar, capaces de intimar y construir vínculos sanos, que sepan vivir el amorgasmo, con capacidad para estar en contacto consigo mismo y con otros, con capacidad de búsqueda, etc.
Cuando hayamos logrado este objetivo, entonces seremos otra clase de sociedad.
Ángela Botero