Con quién estamos...??
"A menos que estemos felices con nosotros mismos, no podremos ser felices con los que están con nosotros"
Este pensamiento es muy tranquilizador especialmente en el caso de las relaciones románticas, y no sólo porque a menudo la verdadera razón por la que queremos estar con una pareja es porque no estamos felices con nosotros mismos.
Buscamos desesperadamente una pareja que tenga mejor opinión de nosotros de la que tenemos nosotros mismos. Cuando finalmente encontramos una, le pedimos que nos ame aunque nosotros no nos amemos, y aquí aparece un círculo vicioso, porque mientras no podamos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, nos resulta imposible captar su amor por nosotros.
Las relaciones son profundamente personales. Son mucho más personales de lo que a menudo advertimos.
La cuestión fundamental es que:
"Nuestra relación con nuestro yo marca la pauta de cualquier otra relación que tengamos"
Es decir, el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos determina el modo en que nos relacionamos con los demás y el modo en que los demás se relacionan con nosotros.
Nuestras relaciones con los demás reflejan nuestra relación con nuestro yo.
En particular proyectamos nuestra propia autocrítica sobre los demás constantemente.
Al principio experimentamos un período de luna de miel con los nuevos amigos, amantes, niños y colegas, en la que no pueden hacer nada mal; pero con el tiempo, cualquier autocrítica no resuelta acaba resurgiendo y se proyecta, causando desastres y separaciones.
Cuando nos sentíamos íntegros y maravillosamente felices olvidamos juzgar a los demás. Esto es porque no estamos juzgando a nuestro yo. Sin embargo, cuando perdemos de vista nuestra propia integridad, nos juzgamos a nosotros y a todos los demás.
Mientras pensemos que no somos "lo bastante bueno" trataremos de mejorarnos a nosotros y a todos los que nos rodean. Sobre todo a nuestro amante, a nuestros hijos, y a nuestros amigos, que no estarán a salvo con nosotros mientras nos dediquemos " a corregir sus faltas".
¿Cuántos hijos han pagado el precio de la baja autoestima de sus padres"
¿Cuántas personas han sido maltratadas porque sus parejas se detestaban a sí mismas?
Si fuéramos capaces de verlo nos daríamos cuenta de que nuestros seres queridos son perfectos y nosotros también.
En lo más profundo de nosotros, cada opinión acerca de alguien es sólo una proyección de una opinión que tenemos de nosotros mismos. Por lo tanto "todo el mundo llegará a pagar por nuestro odio hacia nosotros mismos, o tendremos que cambiar nuestra opinión acerca de nosotros".
Podemos descubrir que de vez en cuando "entra" una nueva persona en nuestra vida que parece querernos más de lo que nos queremos nosotros.
Eso me ocurrió cuando conocí a Miranda, mi esposa. Ella opinaba que yo era mucho mejor de lo que yo creía. Irónicamente, también me quedó claro que yo pensaba que ella era mucho mejor de lo que ella pensaba de sí misma. En aquellos primeros días hicimos lo que pudimos para sabotear nuestra relación y apartarnos el uno del otro. El amor que experimentamos era tan grande que sacudió nuestras dudas y nuestro odio hacia nosotros.
Finalmente todo quedó en una sencilla elección:
"Aceptar nuestro yo y amarnos, u odiar nuestro yo y separarnos".
Jorge Bucay del libro El Camino hacia la felicidad
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