El amor viene de repente, sin esperarlo, una mirada, una sonrisa y una atracción fatal que indica que dos personas están abocadas a amarse.

Pero el amor tiene, además de muchas caras, una fecha de caducidad si se trata del amor por sexo, porque la atracción sexual se va agotando y, aunque aparecen otros lazos de unión, el deseo se apaga como una vela para convertirse en otro tipo de relación basada en el cariño, en la ternura y, si esto no surge, mala cosa, es mejor romper para pensar en otra cosa.

Hay amores que matan y amores Eternos, pero para la mayor parte de los mortales el amor es un hervidero de emociones que estallan o se armonizan, que se acaban o que se inflaman con el tiempo. No es lo mismo el amor a los veinte años que a los cuarenta y, sin embargo, no por ello tienen que ser menos bonitos o intensos.

Los amores no tienen edad, pero sí épocas y cada una de sus fases se caracteriza por algunas peculiaridades que, sobre todo, tienen que ver con la madurez de los amantes y el tiempo que ha transcurrido de convivencia entre ellos.