La amistad no es más que un acuerdo perfecto de dos almas sobre las cosas divinas y humanas con una mutua benevolencia.
Cuando mi amigo sufre, voy a buscarlo; cuando es feliz, lo espero.
Sepamos amar a nuestros enemigos más de lo que ellos nos detestan.
Sepamos amar también a nuestros amigos : esto es todavía más difícil a veces, pues las contradicciones y los malentendidos que nos vienen de ellos son aún más sensibles y dolorosos.
Únicamente la inmolación de sí mismo se llama AMOR.
(Santa Teresa de Lisieux)