El lápiz sirve para escribir y también para borrar.
Poder olvidar es un conocimiento que se adquiere a través de la comprensión de nuestros problemas.
Aprender a olvidar es poder dar vuelta a la página, hasta que la melancolía se disuelva
en un efímero recuerdo.
La memoria puede borrarse, entre otras cosas,
por amnesia o cuando la información viaja al espacio cibernético.
Todo lo que escribes queda grabado en algún lugar del mundo.
¿Cuántas cosas quedan grabadas en nuestra mente aunque no las recordemos?
¿Cuántos resentimientos siguen latentes en nuestro inconsciente?
Es necesario purgar nuestra mente para que funcione eficientemente.
El resentimiento nos impide madurar porque perdemos tiempo sintiendo
repetidas veces, lo que ya NO acontece, dejando que el dolor se
convierta en sufrimiento, amargura o tormento.
Hay cosas fáciles de aprender y otras difíciles de olvidar.
Un niño aprende fácilmente el idioma de sus padres,
pero un adulto nunca olvida las primeras palabras de sus hijos.
A veces nos olvidamos de nuestra capacidad de sorpresa,
de ser agradecidos con la vida y de nuestra dignidad;
sin embargo, el orgullo está presente destruyendo a la sociedad.
“Aprender a aprender”, es estar abierto a buscar nuevas maneras de ver,
pensar y sentir; es comprender el significado de las cosas en relación con tu vida.
“Aprender a olvidar” permite reconstruir sobre lo aprendido, es desprenderte de lo viejo.
Es inolvidable lo que se aprende como consecuencia de algo novedoso
que nos sorprende, o bien, lo que se practica hasta convertirse en automático.
Para desarrollar nuestras habilidades,
comencemos por reconocer que tenemos limitaciones,
pero también una vida entera para descubrir lo oculto y empezar de nuevo.
Si aprendes que el amor acepta golpes, serás esclavo de la violencia;
pero si practicas la Tolerancia, vivirás procurando la Armonía.
Cuando alguien que amas hace algo que no te gusta,
pero tampoco te afecta, aprende a borrarlo de tu mente;
cuando cometes un error, pero aprendiste la lección,
borra el sentimiento de culpa y sigue escribiendo tu vida.
Se recomiendan muchos ejercicios para ejercitar la memoria,
incluso recomiendan comer almendras para estimularla,
pero no recuerdo que alguien me haya enseñado a olvidar,
dicen que es cosa de tiempo.
En la familia nos enseñan a hablar,
a caminar y dar las gracias; en la escuela a leer, escribir, sumar y restar;
en la iglesia, a pedir perdón por los pecados, a rezar y recordar la historia
para no perder el origen.
Como dijo Baltasar Gracián, escritor español del siglo XVII:
“Saber olvidar, más es dicha que arte”.
Olvidar es dejar en el pasado lo que le corresponde,
adaptarse al cambio y aceptar sus condiciones;
suspender los deseos de venganza.
Paradójicamente, la vida mejora cuando olvidamos a las personas que nos hicieron daño
y empeora cuando dejamos de acordarnos de quienes nos aman de verdad.
Autor?
Cris, acaso tú has podido olvidar todo?
Por la experiencia que tengo,
solo se borran los discos duros
de los ordenadores como el mío.
Un abrazo.
Ape, con toda la honestidad, desde mi consciente pude olvidar todo porque pude perdonar todo... porque siempre "justifico todo" ... me pongo en los zapatos del otro... y si algo no logro.... el dedo acusador apunta sobre mi.... (yo fui, por mi culpa fue, lo merezco... ) y me pongo de pie para tratar de ser mejor... Mejor...MEJOR!
Y cuando vivo algo bonito, digo como Serrat: "De vez en cuando la Vida.. toma conmigo café..."
Besotes
Cris