La secretaria adivinó en un momento que esos venidos de los bosques, campesinos, no tenían nada que hacer en Harvard y probablemente no merecían estar allí.
-'Desearíamos ver al presidente' dijo suavemente el hombre.
-'El estará ocupado todo el día' barbotó la secretaria.
-'Esperaremos' replicó la mujer.
Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera. Ellos no lo hicieron, y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al Presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba.
-'Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán' le dijo.
El hizo una mueca de desagrado y asintió. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de ellos, y el detestaba los vestidos de algodón barato y los raídos trajes en la oficina de su secretaria.
El presidente, con el ceño adusto, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja.
La mujer le dijo:
El presidente no se interesó.
-'Oh no', explicó la mujer rápidamente. 'No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard'
El presidente entornó sus ojos. Echó una mirada al vestido de algodón barato y al traje raído, y entonces exclamó
Por un momento la mujer quedó en silencio. El Presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora.
La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente.. ...
El rostro del Presidente se oscureció en confusión y desconcierto.
El Sr. Leland Stanford y su esposa se pararon y se fueron, viajaron a Palo Alto en California, donde establecieron la Universidad que lleva su nombre, la Universidad Stanford, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó.
HISTORIA VERDADERA por Malcolm Forbes







Hola en mi blog hay algo para ti, gracias por tus reflexiones que han hecho magia en mi vida
Querida Amiga, no sabes como te agradezco tu Regalo... es muy importante para mí-
Gracias a vos por hacerles mimos a mi Alma.
Besitosssss
Cris